jueves, 24 de junio de 2010

Proyectan repoblar Javier Mina, Federalismo y la Calzada


Autoridades tapatías proyectan que Federalismo sea uno de los tres principales corredores donde se redensificará el municipio.A. GARCÍA

  • Persiste la pobreza entre los tapatíos: Plan Municipal de Desarrollo

El Ayuntamiento planea revertir el despoblamiento de Guadalajara en 2022. La primera tarea es construir vivienda en los corredores del Tren Eléctrico y Macrobús

GUADALAJARA, JALISCO (23/JUNIO/2010).- El próximo Plan Municipal de Desarrollo de Guadalajara tiene como “apuesta central” hacia el 2022, revertir la tendencia de despoblamiento que afecta desde 1990. El titular de la Secretaría de Coordinación y Planeación de Guadalajara, José Luis Cuéllar Garza, afirma que es posible detener el fenómeno de migración intraurbana en 12 años.

El Plan contempla acciones de redensificación selectiva para aprovechar las zonas del municipio con la infraestructura adecuada para su crecimiento. El primer paso, adelanta Cuéllar Garza, es el aumento de la densidad habitacional en los corredores del transporte público masivo: el Tren Eléctrico (sobre Federalismo y Javier Mina) y el Macrobús (en la Calzada Independencia).

La vivienda también se dirigirá a barrios y a predios subutilizados. En este aspecto, el documento va en concordancia con la estrategia del Plan Intermunicipal de Desarrollo Urbano (PIDU), que propone la densificación de la ciudad con las siete mil 135 hectáreas vacías que tiene la metrópoli. “Son hoyos negros”, refiere el secretario sobre esos baldíos, “que se han ido generando en el interior de Guadalajara y se quedaron atrapados entre la especulación y ahora el desinterés de los inversionistas. Guadalajara se volvió poco atractiva para la economía”.

El Plan es el documento rector de todas las políticas públicas, programas y acciones de gobierno que implementará el Ayuntamiento durante el trienio. Ahí se establece como meta la generación de 25 mil viviendas en estos tres años, lo que representaría unos 75 mil habitantes. De no hacer nada, Guadalajara perderá 400 mil tapatíos en 25 años, con implicaciones en su recaudación y mantenimiento de infraestructura urbana.

El secretario asevera que hay una correlación directa entre “la pérdida de población y la declinación, muy severa y constante, de la economía de la ciudad”. Y apuntó sobre la pérdida de productividad del municipio: “Un trabajador tapatío genera apenas dos terceras partes, sino la mitad, del producto que genera un trabajador de El Salto.

Guadalajara dejó de producir en los últimos 10 años 70% del producto de la metrópoli, para producir apenas 40%”.

Mejorando las condiciones de habitabilidad (el sistema de movilidad, vivienda social, más áreas verdes y alternativas de empleo), el Ayuntamiento pretende “rejuvenecer” al municipio, pues los jóvenes ya no tendrían que partir.

Centro Histórico


El Plan considera la revitalización de las 320 hectáreas principales del Centro Histórico, las cuales albergaban en 1900 a 100 mil habitantes. Ahora sólo tienen 24 mil.

Sin embargo, no es el despoblamiento el único problema. “Más de 30% de las propiedades del Centro están sin uso; otro gran porcentaje de propiedades, tal vez 50%, se encuentran prestadas o rentadas a grupos de población de muy bajos ingresos que impiden generar recursos para el mantenimiento básico. Por tanto, estas fincas se encuentran en estado ruinoso”, dice el documento.

Las condiciones de pobreza son relevantes para Guadalajara, con base en el Plan Municipal de Desarrollo: “Cerca de 26 mil personas viven en condiciones de pobreza alimentaria, 59 mil sufren pobreza de capacidades y 291 mil en pobreza de patrimonio”.

Para saber


El Plan Municipal de Desarrollo será turnado para su estudio edilicio el próximo jueves. Podría aprobarse definitivamente durante la siguiente semana.
CRÉDITOS: Informador Redacción / BNP
Tomado de El Informador. Jueves 24 de junio de 2010. Sección: Jalisco.

martes, 5 de enero de 2010

Guadalajara proyecta repoblarse

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La pérdida del capital humano en la Perla Tapatía vendrá acompañada de otras consecuencias negativas. ARCHIVO

  • La reserva urbana, de 119 hectáreas, se agotará en menos de tres años

Hay propuestas de impulsar vivienda popular en el Centro y mantener la población por arriba de millón y medio

GUADALAJARA, JALISCO.- La ciudad de Guadalajara enfrentará un grave despoblamiento de 400 mil habitantes en un periodo no mayor a 25 años, debido a la expulsión de personas –en su mayoría jóvenes– ante la carencia de alternativas populares de vivienda.

La pérdida del capital humano en la Perla Tapatía vendrá acompañada de otras consecuencias negativas, como la reducción en la captación de impuestos por parte de la autoridad municipal, con los efectos inherentes en el mantenimiento de la infraestructura urbana y la prestación de los servicios públicos.

La situación se complica al considerar que las 119 hectáreas de reserva urbana que le quedan a la ciudad se agotarán completamente en menos de tres años, de ahí que la estrategia de repoblamiento que elaboró el Ayuntamiento y que se engloba en el Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU), se centra en la densificación del municipio con la intensificación de los usos de suelo que permitiría, en las zonas con la infraestructura adecuada, el crecimiento vertical de los desarrollos inmobiliarios.

El objetivo del PMDU, cuya aprobación está pendiente por la administración municipal que recién comienza, es que la población de Guadalajara no baje del millón y medio de habitantes y que incluso pueda subir a 1.8 millones, sabiendo que la cifra actual es de un millón 600 mil 894 tapatíos.

En el caso particular del Centro Histórico se contempla la edificación de mil 100 unidades de vivienda media y de interés social (alrededor de cinco mil 500 nuevos habitantes) en un plazo de 10 años sobre 13 hectáreas, lo que se lograría a través del aprovechamiento de los baldíos y las fincas no armónicas que representan en total 18.01 hectáreas.

Guadalajara enfrentará un drástico despoblamiento

La ciudad de Guadalajara se vacía. Si la estrategia de densificación y repoblamiento que elaboró el Ayuntamiento tapatío no funciona, en 25 años habrá perdido alrededor de 400 mil habitantes, principalmente sus jóvenes, quienes parten año con año en búsqueda de alternativas asequibles de vivienda en los municipios de Zapopan y Tlajomulco, particularmente.

En el horizonte de la Perla Tapatía está una ciudad vacante con un Centro Histórico “fantasma”. El Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU) engloba todas esas acciones tendientes a la revitalización de la ciudad, y que conciben una Guadalajara compacta y densa que intenta frenar la expansión de la mancha urbana, su crecimiento disperso y detener la cuenta regresiva del reloj, que comenzó en 1990.

Desde ese año la población de Guadalajara decrece de forma sostenida. Su mayor riqueza se le va. De 1990 al año 2005 perdió 49 mil 265 de sus habitantes. “Hay menos niños y más ancianos”, dice el PMDU, como lo demuestra el quinquenio del año 2000 a 2005, pues al combinarse la disminución en el ritmo de crecimiento de la población infantil –descenso en la natalidad– y la expulsión de gente joven, hay una reducción de 102 mil 635 integrantes del grupo de los cero a los 29 años; en cambio, el grupo el de la tercera edad creció en 23 mil 751 personas, pues también hay un descenso en la mortalidad.

Aunque la migración intraurbana, en la que Guadalajara juega un papel expulsor, tiene una explicación multifactorial, hay elementos preponderantes que la explican. Primeramente, la superficie en reservas urbanas de Guadalajara para albergar nueva vivienda es mínima, apenas cuenta con 119 hectáreas en este momento. Esto significa que con la tasa de consumo anual de suelo urbanizable que presenta desde hace ocho años y que asciende a 55 hectáreas, su reserva actual se habrá terminado completamente en menos de tres años.

Considerando el valor promedio de vivienda por hectárea actual (51.1 viviendas por hectárea), señala el documento, las reservas urbanas que le quedan a Guadalajara podrían albergar sólo seis mil 83 viviendas para alrededor 25 mil personas. Muy poco, si se pone en perspectiva con el crecimiento poblacional que registrará la metrópoli en el periodo 2005 a 2010, con 451 mil 638 habitantes, que representan una demanda de 120 mil 901 viviendas sobre una superficie de dos mil 365 hectáreas. Con las reservas actuales de Guadalajara sólo podría responder a 1.34% de esas necesidades.

Es Juan Palomar Verea, quien fungió como vocal ejecutivo de la Comisión de Planeación Urbana (Coplaur) durante el periodo 2007-2009 , quien tiene una explicación más simple para todos estos números y el despoblamiento del municipio: “No se construye vivienda popular en el municipio de Guadalajara, punto. Estamos perdiendo habitantes, lo cual es gravísimo, porque esto significa menor capital humano, menor base gravable, menores participaciones; se nos está fugando la gente a municipios colindantes”.

¿Para dónde crecer?


El PMDU establece las directrices para densificar con la intensificación selectiva de los usos de suelo en la ciudad de Guadalajara promoviendo el crecimiento vertical, con lo que se podría ofrecer nueva vivienda y volver atractivo el municipio para vivir, principalmente en su Centro Histórico, en los corredores de movilidad y aquellas zonas con la infraestructura adecuada.

“Tenemos comprobado que podemos tranquilamente asimilar muchos habitantes más por hectárea si se hace una densificación inteligente y cuidadosa”, señala Palomar Verea, y apunta que “cada que se haga una acción de densificación tendrá que garantizar que la calidad de vida de los habitantes del contexto no se demerite. Es un reto, pero creemos que es la única manera como Guadalajara puede encarar el futuro con optimismo, porque la inercia que llevamos del desangramiento de funciones y de habitantes, de talento, respecto a la Zona Metropolitana, es gravísima”.

La planeación de Guadalajara se basa en su división en siete distritos urbanos. El movimiento de migración intraurbana o expulsión de habitantes se origina principalmente en los distritos 1 Centro Metropolitano (que comprende al Centro Histórico), 2 Minerva y 5 Olímpica. En estos momentos, la densidad poblacional promedio de Guadalajara es de 115 habitantes por hectárea (otro cálculo señala 119 hab/ha), y ya en un análisis por distrito, se puede saber que las dos más bajas se registran precisamente en el número 2 Minerva, con 49 habitantes por hectárea, y el 1 Centro Metropolitano, con 90 habitantes por hectárea.

Palomar Verea dijo: “El objetivo es llegar a una cifra que hemos evaluado, estamos pensando poder llegar a los 380 habitantes por hectárea, pero no es parejo, o sea, en ciertas zonas sería la densidad que estaríamos buscando y que sean propicias y adecuadas para ello”.

Si la población actual del municipio asciende a un millón 600 mil 894 habitantes y la proyección al año 2030 señala que se reducirá a un millón 216 mil 292, lo que el PMDU busca es que mediante la densificación y repoblamiento de la ciudad la cifra no baje del millón y medio de personas.

“La política de repoblamiento deberá obligarse a generar condiciones para fomentar una tasa de reposición por lo menos cercana a la de reducción necesaria, con el objetivo de conservar la rentabilidad de la plataforma urbana. Se trataría de sostener un volumen poblacional aproximado de entre 1.5 y 1.8 millones de habitantes”, dice el PMDU.

Las posibilidades de incremento poblacional están principalmente en los distritos 1 Centro Metropolitano, 2 Minerva y el sureste del 7 Cruz del Sur, para exceptuar sus zonas industriales. Este aumento de densidades, precisa, estaría condicionado en los distritos 3 Huentitán, 6 Tetlán y 4 Oblatos “en función de la cobertura de los servicios públicos, posibilidades de empleo, nivel de equipamiento y accesibilidad”.
En el caso particular de la Barranca de Huentitán, uno de los proyectos estratégicos del PMDU es el llamado “Habitar en la Barranca”, que busca la edificación de 650 unidades de vivienda en seis años, lo que podría representar alrededor de tres mil 200 personas. Actualmente, en los dos distritos urbanos que son frontera con la barranca, el 3 Huentitán y 4 Oblatos, se encuentran 5.37 hectáreas y 42.65 hectáreas como reserva urbana, respectivamente, que pueden ser aprovechadas.

Sin embargo, es preciso señalar que en el distrito 3 Huentitán existen disponibles otras 70 hectáreas de suelo no urbanizado, pero que se encuentran por debajo de la cota mil 500 en la barranca, y en el distrito 4 Oblatos están de igual forma otras 38 hectáreas, es decir, 108 hectáreas más que, según el Programa, “pueden incorporarse como áreas de reserva al considerar los lineamientos ambientales decretados respectivos”.

La restricción que impedía las construcciones por debajo de esa cota fue establecida en el Plan de Ordenamiento de la Zona Conurbada de Guadalajara, pero éste reglamentaba una disposición ahora derogada: La Ley de Asentamientos Humanos, de ahí que el propio Congreso estatal en su acuerdo 920/05 haya solicitado a los ayuntamientos que se “aparten” de la aplicación de dicho criterio.

Esas 108 hectáreas debajo de la cota no se contabilizaron dentro de las 119 hectáreas de reserva urbana formal que le queda al municipio, por lo que se presentan como una oportunidad.
Otras acciones concretas de densificación integradas en el PMDU son la edificación de 105 viviendas en seis años en la zona Universidad-Expiatorio; 350 unidades de vivienda media en seis años en la zona Mezquitán

Parque Alcalde-Normalistas; 200 unidades de vivienda media en seis años en Santa Teresita; 120 departamentos-estudio en el entorno del Centro Médico de Occidente; vivienda dúplex y de interés social en Mexicaltzingo, y edificar mil unidades de vivienda media y de interés social en suelo subutilizado en zona de la Estación del Ferrocarril.

El Centro Histórico

El rescate del Centro Histórico de Guadalajara tiene como objetivo su consolidación como una “alternativa de residencia” competitiva, capaz de disminuir el fenómeno de despoblamiento y la migración intraurbana, esto, primordialmente mediante el aprovechamiento de los predios ociosos o baldíos detectados en él, así como de fincas no armónicas que tampoco cuentan con algún tipo de valor patrimonial, por lo que pueden ser sustituidas por nuevas viviendas.

Según los estudios que la Coplaur ha realizado, en el distrito 1 Centro Metropolitano se encuentran mil 915 fincas no armónicas y 241 baldíos que podrían intervenirse para la construcción de desarrollos habitacionales, con comercio y servicios.

El PMDU señala que los predios ociosos representan 4.31 hectáreas, y las fincas no armónicas, por su parte, 13.7 hectáreas. En total, 18.01 hectáreas con el potencial para revitalizar el Centro Histórico. Con estos dos conceptos (predios y fincas) se concretizan 245 polígonos con factibilidad para la construcción de vivienda, por
presentar una superficie mayor a los 400 metros cuadrados.

El objetivo puntual que se marca en el PMDU es edificar mil 100 unidades de vivienda media y de interés social sobre 13 hectáreas de suelo ocioso y de reciclamiento en el Centro Histórico, para sumarle alrededor de cinco mil nuevos habitantes en un plazo de 10 años.

También se considera la rehabilitación de fincas ahora sí con valor patrimonial para brindar servicios a la comunidad de acuerdo a sus diseños arquitectónicos. Se adquirirán en siete años 44 fincas con valor patrimonial para incorporarlas al capital de equipamiento urbano. Además de otras 23 en el perímetro B del Centro y 18 más en barrios tradicionales para convertirlas en bibliotecas, salas de teatro y exposición pictórica o salas de acceso a internet y lectura.

El PMDU destaca una y otra vez la necesidad de que estas intervenciones se den mediante proyectos de naturaleza público-privada.

A decir de Palomar Verea, quien fungió como vocal ejecutivo de la Coplaur, la mejor vía de convencimiento para que los desarrolladores inmobiliarios opten por invertir en el suelo de Guadalajara, más caro que el que encuentran en la periferia de la metrópoli, es la intensificación de los usos de suelo, con lo que incrementará la competitividad de la ciudad:

“En el momento en que sobre el mismo suelo que cuesta caro, puedes construir cuatro viviendas, pues entonces tienes que venderlas caras para que pueda salir el negocio, cuando sobre ese mismo predio puedes construir 16 viviendas, entonces ya empiezas a entrar a un nivel competitivo en el mercado y resulta interesante para los promotores llegar a ese nicho, que en la actualidad no existe (la vivienda popular)”.

En el PMDU también se contempla un programa de reordenamiento vial interior en el Perímetro A del Centro Histórico, para reducir la afluencia vehicular en calles locales a través de la formalización de zonas peatonales, lo que mejoraría sus condiciones de habitabilidad.

Guadalajara mayor

La densificación de la ciudad no sólo tiene que ver con la modificación del modelo actual de crecimiento no sustentable que registra la metrópoli con su dispersión y horizontalidad, sino también con la estabilidad de la recaudación impositiva que requiere el Gobierno municipal para la prestación de servicios públicos y el mantenimiento de la infraestructura urbana para evitar su deterioro.

Es decir, para la viabilidad misma de la operatividad del Gobierno municipal, cuyos programas, acciones y nuevas obras deberán responder a las exigencias de la nueva composición demográfica que se consolidará en la ciudad en 25 años, particularmente con el crecimiento del grupo de la tercera edad.

“Las posibilidades de incrementar densidades poblacionales a través de la promoción de mejores facilidades para el mercado inmobiliario y el aprovechamiento de suelo aún ocioso, tendría por consecuencia atraer más población (incluidos matrimonios jóvenes), lo que significa la ampliación de la base distributiva de los costos y el incremento en la captación de recursos”, señala el PMDU.

Con la proyección del Consejo Estatal de Población al año 2030, en la composición demográfica de Guadalajara el grupo de la tercera edad tendrá un incremento cercano a 50% con respecto a su integración actual, por 113 mil 619 miembros, pues llegará a las 168 mil 901 personas. En el contexto metropolitano, 4.9% que representan los adultos mayores de su población total, pasará a 11.2% en e 2030, llegando hasta las 603 mil 206 personas.

De esta forma, en el tema particular de la salud, el equipamiento y los programas de atención deberán orientarse “a la atención de grupos específicos, como mujeres y niños, pero también a la adecuación del sistema para prepararlo hacia la atención y cobertura de las personas de la tercera edad, pues este grupo se incrementará notablemente y la atención de su salud es de características altamente especializadas”.

El PMDU profundiza: “La densificación significa aumento de población, rentabilización de los equipos y de la infraestructura, así como una mayor captación de impuestos, pero también el abatimiento de los costos de manutención del sistema de educación, salud y derechohabiencia para cada ciudadano”.
El arquitecto Marcos Pineda Cruz, al frente de la Dirección de Gestión Urbana de la Coplaur durante la elaboración del PMDU, señala que la atención a los adultos mayores incluso deberá influir en la concepción de los espacios públicos:

“Tenemos que ir pensando qué actividades como gente adulta requerimos, y en espacios ya no tanto como los que se han estado generando como centros de diversión, que todo va muy direccionado a gente joven, que tiene una cierta energía, pero no hay equipamiento para gente adulta que tiene otras necesidades o que simplemente, por su ritmo de vida, es otro gasto de energía que dosifica. Ése es el gran reto”.

El PMDU apunta: “El rápido descenso de la fecundidad y la mortalidad ha traído como consecuencia una transformación en la estructura por edad de la población, así como el alargamiento de la sobrevivencia ha originado por cada vez más personas alcancen las edades adultas y la vejez”.

Esto se complementa con lo que marca el Plan Intermunicipal de Desarrollo Urbano (PIDU), otro instrumento fundamental en la planeación y reordenamiento de la metrópoli, que aúna: “El principal reto será económico. Si actualmente casi la mitad de la Población Económicamente Activa (PEA) carece de cobertura en los sistemas de salud y de pensiones, en la medida en que envejezca la población se generará un incremento en la presión económica y social por atenderlos (a los adultos mayores)”.

Los servicios de salud deberán ampliar su capacidad en la atención geriátrica y en las enfermedades crónico-degenerativas (diabetes, cáncer, esteroesclerosis, artritis y Alzheimer), todo acompañado del fomento de “un ambiente solidario, de respeto e inclusión a los adultos mayores”.

Palomar Verea recordó, por su parte, el caso particular del programa de instalación de módulos lúdicos en la ciudad, que ya contempla equipamiento y espacios que responden especialmente a las necesidades de los adultos mayores, y afirmó:

“Sí se ha tomado en cuenta que un usuario cada vez más importante es el adulto mayor, y es en ese sentido que Guadalajara tendrá que hacer lo necesario para prepararse a tener una población más madura, pero también tendrá que hacer lo necesario para tener una población joven e infantil, si es que no quiere tener una decadencia que puede ser muy drástica”.

El crecimiento disperso

Las directrices establecidas en el PMDU son concomitantes con el Plan Intermunicipal de Desarrollo Urbano (PIDU), un instrumento para reordenar y regular el crecimiento de la metrópoli, comprendiendo a Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga y El Salto.

EL INFORMADOR presentó un resumen de este documento los días 29 y 30 de septiembre de 2008. Se puede destacar que el PIDU busca dirigir 70% del crecimiento poblacional que registrará la metrópoli hacia el año 2030 a los espacios intraurbanos subutilizados o predios baldíos, para que solamente 30% restante se asiente en las reservas urbanas que se encuentran en la periferia.

Actualmente la metrópoli tiene cuatro millones 60 mil 531 habitantes, y hacia 2030 se estima un incremento de un millón 913 mil 689 personas. Los espacios intraurbanos subutilizados ascienden a siete mil 135 hectáreas que deben ser aprovechados para incrementar la densidad actual de la metrópoli, que es de apenas 65 habitantes por hectárea, con el fin de, al menos, duplicarla.

Para conocer las desventajas de la expansión de la mancha urbana como se ha registrado hasta ahora, el PIDU cita al Environmental Law Institute, que ha realizado estudios sobre el crecimiento disperso de las urbes y concluido las siguientes consecuencias negativas:

Equipamiento y servicios públicos “diluidos” (obstruye la cobertura universal); encarecimiento del mantenimiento urbano y la expansión de la infraestructura pública; incrementa costos y distancias del transporte; mayores cantidades de recursos naturales consumidos; generación de segregación urbana, espacial y social (en la periferia no hay acceso a todo el equipamiento urbano); impuestos más altos; degradación de la calidad de aire y agua; alteración o destrucción de hábitats naturales, y una sociabilidad obstaculizada.

El PIDU informa que en los últimos cinco años la expansión de la metrópoli consumió mil 600 hectáreas en llanos, lo que afecta las actividades agrícolas en los valles de Tesistán, Toluquilla y Tlajomulco de Zúñiga, y otras dependientes del capital natural que generan anualmente alrededor de mil millones de pesos.

Palomar Verea abonó: “El fondo del tema está en que densificación quiere decir todo esto que está en contra de la ciudad dispersa, que es una ciudad injusta, antiecológica, no sustentable, que propicia la fragmentación social, mayores impuestos y una menor calida de vida”.

Especialistas como Eduardo López Moreno, director del Observatorio Global Urbano de las Naciones Unidas, han señalado que el crecimiento disperso de las ciudades también le genera enfermedades a la población: cuando se da de forma irregular y en pobreza, por la falta de servicios básicos y salubridad; cuando se da en zonas con mayor riqueza, genera estrés en las personas que deben recorrer grandes distancias diariamente.

Palomar Verea apuntó: “Lo que no nos hemos dado cuenta como metrópoli es que la ciudad se está saliendo de control y de límites, ya la energía, el costo económico y humano que está pagando la gente por recorrer las distancias de sus centros de trabajo, de estudio, a sus centros de vivienda, está resultando excesivo. Hay gente que se mete hora y media, dos horas o más en traslados cotidianos que son contra el recurso más valioso que tiene la población, que es su tiempo y su calidad de vida”.

Y concluye: “(Buscamos) Una ciudad más conectada, mejor comunicada que aprovecha mejor sus equipamientos, que además genera más espacios públicos, porque la densificación bien aprovechada genera más espacios públicos al poder liberar suelo y posibilitar acciones que permiten que la ciudad tenga una mayor riqueza y que tenga menores problemas de transporte, de contaminación, menores problemas de desgaste social que significa la ciudad dispersa”.

El Programa Municipal de Desarrollo Urbano

El Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU) es de gran relevancia para el municipio, pues engloba la visión de ciudad para la que se invertirán los recursos públicos del Ayuntamiento en los próximos años. En el Programa no sólo se mencionan las directrices generales para el desarrollo integral de la ciudad, sino que se incluyen una serie de actividades, programas y acciones muy específicos en sitios concretos para el mejoramiento de las condiciones de habitabilidad de Guadalajara.

Incluso, su aprobación por parte del Ayuntamiento implica que la propia autoridad municipal deberá sujetar su proceso de presupuestación a las actividades, programas y acciones claramente estipulados en el PMDU, lo que debiera traer en consecuencia la garantía de que la inversión de los recursos se dará con criterios de planeación.

En la fundamentación del documento se puede leer: “El PMDU es el sustento territorial para la formulación de la planeación regional económica y social, así como para la programación y presupuestación públicas del Municipio, para concretar los objetivos, estrategias, metas y prioridades de desarrollo, deberán ajustarse a las disposiciones de ubicación espacial y las prioridades definidas en el mismo”.

Y agrega: “Todas las acciones, inversiones y obras relativas al aprovechamiento del territorio que realicen el Gobierno del Estado y el municipio, deberán sujetarse a lo dispuesto en este Programa. Sin este requisito la autoridad competente no podrá otorgar la autorización presupuestal o de financiamiento o las autorizaciones administrativas para efectuarlas. Para tal efecto, la solicitud presupuestal correspondiente deberá incluir una exposición de la relación entre las acciones, inversiones y obras de que se trate con fundamento en los objetivos y metas del programa”.

El respeto del Programa también atañe también a los diputados locales: “El Congreso del Estado, el Gobierno del Estado y el municipio, así como sus entidades paraestatales, deberán prever en sus procesos de presupuestación, programación y gasto, el ejercicio de acciones y recursos en plena congruencia con lo que dispongan en el Programa”.

Aunque la elaboración del estudio que fundamenta al Programa se realizó durante la administración 2007-2009 y fue puesto en consulta pública, se dejó para su aprobación a la que acaba de entrar en funciones este año para su enriquecimiento por la nueva composición del Ayuntamiento.

Densidad poblacional por distrito urbano:

1 Centro Metropolitano: 90 hab/ha.
2 Minerva: 49 hab/ha.
3 Huentitán: 115 hab/ha.
4 Oblatos: 170 hab/ha.
5 Olímpica: 125 hab/ha.
6 Tetlán: 178 hab/ha.
7 Cruz del Sur: 108 hab/ha.
Densidad poblacional promedio de Guadalajara: 115 hab/ha.

NUMERALIA

1 millón 600 mil 894 habitantes es la población actual de Guadalajara.
1 millón 216 mil 292 habitantes es la proyección de población a 2030.
1 millón 800 mil a un millón 500 mil habitantes es el objetivo de población con densificación.

FRASE:
“El objetivo es una cifra que hemos llegado a evaluar, estamos pensando poder llegar a los 380 habitantes por hectárea, pero no es parejo, o sea, en ciertas zonas sería la densidad que estaríamos buscando en zonas que sean propicias y adecuadas para ello”.
Juan Palomar Verea, Vocal ejecutivo de la Coplaur.

PARA SABER
En Guadalajara el grupo de personas de la tercera edad tendrá un crecimiento cercano a 50% hacia el año 2030, al pasar de 113 mil 619 miembros a 168 mil 901, según el Consejo Estatal de Población. A nivel metropolitano, el 4.9% que representan los adultos mayores de su población total, pasará a 11.2% en 2030, llegando hasta los 603 mil 206 personas.

EFECTOS DEL DESPOBLAMIENTO:

-Pérdida de capital humano.
-Reducción en recaudación impositiva de la autoridad.
-Deterioro de la infraestructura urbana.
-Afectación en la prestación de servicios como la salud para el grupo creciente de adultos mayores.

Textos: Luis Herrera

miércoles, 20 de mayo de 2009

DESPOBLAMIENTO DEL CENTRO HISTORICO DE GUADALAJARA

Arriba aparece una foto de la maqueta de lo que será la Villa Pamamericana, tomando como escenario el parque Morelos ubicado a unos cuántos metros del mercado de San Juan de Dios, en pleno centro de la ciudad de Guadalajara Jalisco. Para llevar adelante la construcción de la mentada villa, que albergará a los atletas que asistan a los Juegos Panamericanos a efectuarse en 2011, la administración del alcalde panista Alfonso Petersen Farah ha decidido comprar a cualquier precio las fincas que bordean el parque ante la oposición de los moradores y destruyendo algunos edificios públicos como el de la Cruz Roja, una escuela secundaria, un edificio de la secrtetaría de salud y otros inmuebles. Numerosos habitantes se han negado a vender sus casas en donde han habitado por décadas generando un movimiento de protesta que se expresa en carteles pegados en las ventanas, participación en los medios de comunicación que les han abierto espacios para expresarse, concentraciones de protesta ante los edificios donde despachan las autoridades de la ciudad, y recurriendo a la organización de los vecinos afectados.
La expulsión de los habitantes del centro histórico ya tiene antescedentes en distintas ciudades de Estados Unidos y América Latina, y se efectúa en una época con clara conciencia de lo inadecuado de esa medida; el mismo alcalde tapatío ha pretendido que los citadinos regresen a comprar por las noches al despoblado centro histórico ante la indiferencia de los comerciantes quienes se han negado a secundar sus planes de mantener abiertos los negocios en la noche más allá de su costumbre. Como se ve existe una franca contradicción en la política del presidente municipal.
Como se aprecia en la maqueta se planea construir edificios de varios niveles, observables a gran distancia; el parque Morelos se encuentra muy cerca del Hospicio Cabañas, considerado petrimonio de la humanidad, y algunos han argumentado que desde el patio del Hospicio se podrá observar los edificios de la Villa Panamericana lo cual va contra las normas de la UNESCO referentes a que el entorno de un bien con esa denominación debe estar libre de esa contaminación visual.
Pero como se trata de una administración que se ocupa de los asuntos públicos como si se tratara de un negocio y la construcción de la villa olímpica generará ingresos a todos los involucrados, se hará a cualquier precio. Por lo pronto la Empresa Bosco Desarrolladores, Bosco Gutiérrez Cortina o Bosco Edificadores ---con todos esos nombres la menciona la prensa--- enfrenta problemas financieros derivados de la crisis económica; dicha empresa está encabezada por el arquitecto Bosco Gutiérrez Treviño dedicado a la industria de la construcción, quien al parecer no es de la ciudad, pero alega tener lazos familiares para involucrarse en la modificación de ella; para la propuesta de la Villa Panamericana se asoció con la empresa Corey Integra, un grupo con sede en Guadalajara también dedicado al desarrollo y construcción de proyectos de inversión. Bosco Edificadores sabe que el asunto no termina con los Juegos Panamericanos en 2011, pues quiere que el proyecto sea "un negocio inmobiliario rentable" que de eso se trata la expulsión de los habitantes del centro histórico.
(foto tomada del periódico tapatío El Informador, 20 de mayo de 2009, Sección: Jalisco).

sábado, 15 de noviembre de 2008

LA ORIENTACIÓN NEOLIBERAL EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA


El Public Management (PUMA) de la OCDE

El Servicio de Gestión Pública, mejor conocido como PUMA (Public Management, por sus siglas en Inglés), evalúa y asesora a los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) --cuya sede se encuentra en Paris, foto de la derecha--- sobre las mejores prácticas y políticas relacionadas con el desempeño de sus gobiernos y administraciones públicas.

Su objetivo central consiste en lograr un gobierno de calidad, y a ello se enfocan las actividades del PUMA, ya que es una alta prioridad para la OCDE. Se reconoce de esa manera el impacto que el desempeño gubernamental tiene en los ámbitos económico, social y político de los países miembros. Para la OCDE, un gobierno eficaz, transparente y comprometido con sus poblaciones, es el pilar para alcanzar un desarrollo sustentable.

El PUMA es un foro en el que los encargados de la administración pública de los países miembros discuten e intercambian de manera abierta: ideas y experiencias que enriquecen el debate sobre esta cuestión y contribuyen al desarrollo de metodologías confiables para una mejor toma de decisiones.

Las actividades del PUMA están orientadas a lograr un sector público dinámico, que permita responder a los retos de los gobiernos y que asegure la instrumentación de políticas públicas efectivas y eficientes. Entre sus funciones están: a) el seguimiento de nuevos resultados en la administración; b) lograr que la administración y las funciones del Estado sean efectivas; c) Aprovechar y administrar mejor los recursos; y d) avanzar en la reforma regulatoria.

La OCDE en el proceso de modernización administrativa

Los reportes elaborados por el PUMA de la OCDE han cobrado interés teórico y práctico para los interesados en las cuestiones relacionadas con la modernización administrativa. Abordan la gestión pública de los países y su modificación como instrumento de la nueva gobernabilidad, del nuevo papel del Estado en las sociedades postindustriales y postmodernas y la búsqueda de respuestas a las demandas de la sociedad civil.

La globalización económica trajo aparejada la transformación de la gestión pública de los países, justificada con el juicio de que el modelo tradicional del Estado-nación había entrado en crisis. Eso suponía la creación de un nuevo modelo de formulación y aplicación de las políticas públicas, de los poderes públicos y una nueva relación con los ciudadanos. Este juicio ha probado no ser todo lo certero que se pensaba, pues ante la crisis económica que ya afecta al mundo, los Estados nacionales se han vuelto más indispensables que nunca: concurriendo a salvar a los bancos y aseguradoras para intentar dar viabilidad al mercado capitalista. En la misma unidad europea se imponen las políticas nacionalistas de los Estados capitalistas, en detrimento de la unidad y la globalidad.

Se decía que la gestión pública de los países estaba en tránsito hacia un modelo postburocrático, y que dicha gestión debía orientarse hacia una nueva cultura, hacia la legitimación de la acción pública en virtud de los resultados o performances, esto es, en la atención a las demandas ciudadanas, en la calidad en el servicio, y en la satisfacción de los ciudadanos. Organismos como la OCDE se orientaban a "repensar" el papel del Estado-nación, a su "redefinición" y "reorientación" desde el punto de vista de sus intereses.

Ante la crisis económica de los países desarrollados seguramente la OCDE tendrá que repensar el papel del Estado nacional, pero en sentido inverso al que habían venido pensando hasta hace poco. Recientemente el Presidente del Banco Mundial llamó a los gobiernos del Grupo de los 7 (G-7) integrado por: Estados Unidos, Canadá, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón, ha ampliarse respetando la soberanía de los Estados en la planeación de la política económica. Propuso incluir en ese selecto grupo a países como: México, Brasil, Rusia, China, India, Arabia Saudita y Sudáfrica; la razón es clara: estos países concentran el 70 % de la riqueza mundial y la mayor parte de las fuentes energéticas. Se formaría entonces el Grupo de los 14 (G-14).

Los estudios, como bien lo reconoce la OCDE, no se pueden reducir al aspecto tecnocrático, al margen del entorno social-nacional e internacional. La gestión pública se debe abordar a partir de una visión politológica de los países, de los procesos de decisión, de formulación, de prácticas y evaluación de las políticas públicas y de exigencia de responsabilidades. Una nueva cultura cívica deber tender a la legitimación no sólo por el ejercicio, sino también por los resultados, la transparencia, y el control democrático de las instituciones públicas.

En el marco de la dimensión politológica de la gestión pública, pueden ser incluidos temas como la gestión de recursos humanos, el uso de la informática o la gestión presupuestaria.

Un tema de especial interés para la OCDE es la calidad de la reglamentación en los países. Proponían que los Estado nacionales abordar con espíritu crítico las pretensiones de los organismos internacionales para modificar la normatividad orientada a la apertura del mercado internacional, así como la privatización y la concentración externa, desde el interés nacional. Hoy en día esta es una tarea todavía más necesaria.

La agrupación de país en bloques, motivado por los interesas del capital trasnacional, tiene el interés de crear mercados protegidos para sus productos, servicios y actividades bursátiles, esto ha permitido la existencia de asociaciones supranacionales tales como el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Tratado de Libre Comercio (TLCAN), el Mercado Común Europeo, etc. Esta situación condujo a un cambio sustancial en las instituciones del Estado, a nuevas relaciones del Estado-nación con los órganos supranacionales, a una nueva gobernabilidad y de gestión pública, lo que dio lugar a una transformación radical con los consecuentes desajustes nacionales.

Las naciones y sus Estados se volvieron más interdependientes, en un proceso de homogeneización" de los países periféricos a los países hegemónicos, de medición y valoración de los resultados a través de la evaluación de la gestión pública. Se le arrancó al Estado su papel de protagonista directo y lo convirtieron cada vez más en una especie de supervisor, cada vez más alejado de la vida económica y social, sujeto a los mandatos de la organización.

Los reportes

El Ministerio de Administraciones Publicas de la OCDE ejerce control mediante distintos mecanismos, uno de ellos son los llamados reportes, que tienen las siguientes características:

1) Los informes de las organizaciones internacionales no abordan los procesos de descentralización política o territorial, sino que se centran en el análisis de la descentralización funcional o por servicios y en los procesos de desconcentración y de delegación de facultades de los órganos centrales a los periféricos, pero siempre en el contexto de la administración estatal.

2) No existen suficientes consideraciones críticas de los procesos de integración regional o internacional (Unión Europea, Tratado de Libre Comercio, y de sus consecuencias).

3. Se concede poca o nula importancia a la incidencia de los medios de comunicación en la vida pública.

4. Lo mismo ocurre con el papel de los partidos políticos existentes en cada país y su contribución al proceso de transformación del Estado y de la gestión pública.

5. Por último, tampoco se concede suficiente importancia al movimiento sindical y asociativo de los empleados públicos, de su resistencia al cambio y del papel fundamental que tienen como promotores activos de los procesos públicos.

El modelo postburocrático

El modelo que pretende alcanzar la OCDE para la sociedad actual se basa en la filosofía de la postmodernidad; ofrece un nuevo modelo: el modelo postburocrático.

La OCDE crítica el modelo desarrollado por los Estados Unidos considerándolo formalista y de orientación weberiana. Distingue el concepto "administración pública", consagrado en el mundo latino, y dice que hace referencia a las instituciones públicas. En cambio, el concepto "gestión pública" que propone sería superior al anterior ya que estaría orientado: a) la acción pública, b) los modos y técnicas de actuación, c) recursos empleados y d) los resultados obtenidos. En países tales como, Inglaterra, España y Francia prefieren hablar de gestión pública, en lugar de administración pública.

El modelo postburocrático critica la modernidad de la administración pública y la tacha como obsoleta. Defiende la diferencia, la innovación y el cambio. Es desconstructivista, esto es, somete a crítica todos los valores del Estado interventor en la economía y es favorable a crear un modelo acorde con los intereses del mercado internacional, a la apertura del Estado-nación al capital foráneo. Este modelo obedece más bien a los intereses de las sociedades altamente desarrolladas y no ofrece opciones a los grupos sociales marginados.

El modelo postburocrático propone un nuevo rol para los administradores públicos, basado en una nueva actitud, consistente en: la capacidad para formular iniciativas, la flexibilidad, la sensibilidad a los problemas humanos, y la práctica de nuevas formas de conocimiento para eliminar la rutina y el "burocratismo".

La reforma regulatoria en México

Los cambios sucedidos a partir de la década de los ochenta suponen un cambio fundamental del modelo económico de una economía cerrada (regulada y protegida) a una economía abierta basada en la liberación comercial y la privatización. Resultado de esta reforma es la venta de la mayoría de las empresas paraestatales. Para l988 se habían eliminado la gran mayoría de los controles de precios. La ley de competencia creó en 1993 un marco general para hacer posible el libre mercado. Las reformas nacionales fueron impulsadas para adquirir nuevos compromisos internacionales al suscribirse México al GATT, a la APEC, a la OCDE, y al integrarsee al TLCAN y otros acuerdos de libre comercio con países latinoamericanos.

El programa de reforma regulatoria en México del último cuarto de siglo, ha sido la puerta de entrada para organizaciones internacionales. La OCDE tiene entre sus funciones apoyar a los gobiernos para que creen "regulaciones" que respondan a la visión de gobierno del neoliberalismo; supuestamente se orientada a: a) fomentar la competencia y la innovación, b) a impulsar el crecimiento económico, c) a la creación de empleos ---que evidentemente no ha ocurrido--- y a la buena gobernabilidad. Los resultados de dicho programa se fundan en: a) la autoevaluación y b) en la evaluación de los comités de la OCDE en cada país.

El Reporte de Reforma Regulatoria en México presentado por la OCDE decía que hacia el año 2000 se habían logrado:

1) reformas en los sectores de bienes y servicios comerciales, en los precios, y que se había avanzado en la política de desregulación y en la participación del sector privado.

2) También se habían efectuado reformas en el sector público para reducir intervenciones "innecesarias" en la economía, o sea, el programa de desrregulación (ADAE) de 1995 y la creación del Consejo para la Desregulación Económica a nivel de secretarios de Estado y su vinculación con los empresarios y gobiernos estatales.

3) La Ley de competencia económica de 1993 y la creación de una Comisión Federal de Competencia son parte del marco de la reforma "regulatoria" en materia económica. En ese sentido se abolieron los precios oficiales y se revisaron las licitaciones de activos públicos y transporte aéreo y de empresas.

4) se dieron también las políticas de apertura del mercado, la entrada al GATT y a la OCDE, las negociaciones del TLCAN y otros tratados de libre comercio.

5) Incluye las reformas del sector de las telecomunicaciones iniciadas en los años noventa que han convertido a una empresa estatal de servicio en un monopolio privado. Otro tema de gran relevancia es la reforma financiera, la reforma al sistema bancario de 1989-1990 con Salinas; la política del FOBAPROA de los noventa y a partir de junio de 1999 el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB); también cabe allí el intento de reformar el marco regulatorio para privatizar el sector energético del país (petróleo y electricidad).

LOS GERENTES MUNICIPALES



La reforma urbana en Estados Unidos

Los principios en que se basa el concepto de neutralidad del servicio público, tienen sus raíces en el pensamiento liberal francés que dio origen al modelo de gobierno norteamericano. El interés por la honestidad, la eficiencia y la economía en el servicio público tuvo como base la reforma urbana lidereada por la ciudad de Nueva York Estados Unidos, entre 1870 y 1920.

La migración, la inmigración y la industrialización de las ciudades crearon problemas urbanos, tales como pobreza, hacinamiento y tensión social. Las disfunciones de la sociedad urbana industrial alarmaron a muchos angloamericanos de la clase media quienes residían en la periferia de las ciudades.

La visión gerencial orientó a la reforma urbana que aportó cambios en la estructura gubernamental para asegurar una administración honesta y eficiente y que permitiera mejorar las condiciones urbanas. Exasperados por la corrupción local en los años que siguieron a la Guerra Civil los hombres de negocios más destacados se organizaron para eliminar a los caudillos y reemplazarlos por los “mejores hombres” en el manejo de los asuntos de las ciudades en expansión. Una asociación (El Comité de los Sesenta) formada por comerciantes conocidos abogados y periodistas creían estar actuando por interés cívico y en nombre de la moralidad. Culpaban a los políticos de contaminar el sistema americano y creían que sólo los hombres ricos y refinados ---como ellos--- debían tener la responsabilidad de conservar la democracia.

La reforma atacaba la corrupción política y requería políticas que redujeran el derroche y la ineficiencia. La eficiencia en el gobierno de los reformistas de orientación gerencial era tan necesaria como la racionalización económica, y, como los negocios, la eficiencia significaba economía. Esa gente estaba convencida de que los gobiernos de las ciudades se habían tornado ineficientes porque los funcionarios irresponsables derrochaban los tesoros públicos y recargaban a los contribuyentes con grandes deudas.

Los hombres interesados en un gobierno eficiente exigieron constantemente la reducción fiscal y el control más cuidadoso de la deuda. Un reformista llamado Tom Denninson afirmó en 1920 que no ambicionaba que a su administración se le conociera como “reformista”, sino como una administración limpia, comercial, pues su misión era vigilar los gastos. Para estas organizaciones, formadas en su mayor parte por hombres de negocios republicanos, la ciudad era como una compañía que se debía manejar según estrictos principios comerciales. La reforma dio sus frutos al crear nuevos métodos de administrar una ciudad a través de una comisión y un director.

Ciudades como Galveston Texas (en 1900) y la ciudad de Staunton Virginia (en 1908) demostraron que los cambios introducidos por la reforma urbana fueron efectivos. La primera reemplazó al ayuntamiento por una comisión de hombres de negocios locales sobre una base no partidaria y funcionó como una junta de directores de una compañía. La segunda tomó un director para que administrara los asuntos locales en lugar de un alcalde elegido políticamente.

Iniciativa gerencial urbana en Jalisco

Esta idea ha sido esbozada por sectores del panismo jalisciense, quienes ven en la figura del Gerente Municipal la solución a los problemas que propicia la corrupción de los gobernantes electos. Al comenzar el mes de julio de este año el PAN de esa entidad federativa propuso aprobar una serie de reformas a la ley electoral del Estado de Jalisco. Según el Coordinador de la diputación de ese partido al Congreso estatal, Jorge Salinas Osornio, la propuesta versa sobre los siguientes aspectos:

1) La extensión de la gestión de los Presidentes Municipales a cinco años. Supuestamente esta ampliación permitiría desarrollar los municipios de mejor manera a mediano y largo plazo.

2) La creación de la figura del Gerente Municipal “a cuyo cargo estaría la administración de la ciudad, en cuestiones tales como: alumbrado público, jardinería, bacheo y pavimento, y su designación será por concurso abierto.” Las funciones del Gerente Municipal podrían durar varios períodos de gestión municipal, pudiendo llegar hasta 30 años. Asegura que: a) esa figura no existe en México y ya se va dando en otras ciudades del mundo; b) que sería como en ciudades alemanas y estadounidenses, en donde esa figura existe; c) y que los servicios municipales estarían en manos de hombres con capacidad administrativa.

3) Eliminación del cargo de Síndico, figura según él “muy polémica porque se ha convertido en el personaje que se encarga de arreglar las negociaciones corruptas, en concreto, el manejo de los permisos de construcción y cambios de uso de suelo.” Se decía que el PAN presentaría su propuesta como parte de la reforma electoral que habría sido votada el 22 de agosto de 2008, sin embargo, se sabía también que había reticencia de los grupos parlamentarios de los demás partidos políticos para apoyar esas medidas. (La Jornada Jalisco. 4 de julio de 2008. Sección: Política. Artículo de Jorge Covarrubias).

En el Municipio de Zapopan Jalisco la regidora Laura Patricia Cortés Sahagún, del PAN, presentó una iniciativa para crear el cargo de Gerente Municipal de la ciudad; las funciones de este servidor, que trascendería en el puesto a los alcaldes electos, y que podría durar hasta treinta años en el cargo, serían administrativas y ciudadanas.

“La implementación de esta figura no significa de ninguna manera restar poder y facultades al presidente municipal, sino delegar el conjunto de actividades que le demandan tiempo y esfuerzo, lo cual le permitirá centrarse en ejercer el liderazgo político necesario para lograr mejores condiciones en la población y generar los consensos y acuerdos oportunos entre los diversos actores que intervienen en el desarrollo de la política pública”.

Según otro artículo de Jorge Covarrubias, la figura del gerente de la ciudad (City Manager) habría surgido en la ciudad de Sumter, Carolina del Sur, en el año de 1912 ---aunque como hemos visto su origen es anterior--- y se habrá “utilizado en miles de condados y ciudades de dicho país, representando 48 por ciento de las ciudades que operan bajo la forma de gobierno Cabildo-Gerente.” De acuerdo con su dicho esa figura “ya ha funcionado en ciudades como Tijuana y actualmente opera en Texcoco.” De acuerdo con la regidora su propuesta y la del diputado Salinas Osornio serían complementarias. (La Jornada Jalisco, 29 de agosto de 2008, sección: Política)

El gerente de la ciudad tendría mejor perfil que el Presidente Municipal y, entre otras cosas: “se le exigirá no tener alguna filiación política, no ostentar cargo público, contar con maestría o doctorado y no tener antecedentes penales.” Por lo menos por calificación académica no habría reparo, aunque ya tenemos la experiencia de los head hunter (cazadores de talento) que supuestamente escogieron el gabinete de Vicente Fox, tomando en cuenta el perfil para cada puesto de los personajes escogidos, y conocemos los resultados.

“Bajo la coordinación del administrador de la ciudad o gerente municipal, estarán las Direcciones Generales de Recursos Humanos, de Administración, de Promoción Económica, de Seguridad Pública, de Bomberos y Protección Civil, de Obras Públicas, de Servicios Municipales, de Medio Ambiente y Ecología, de Servicios Médicos, de Promoción Social, de Cultura, de Educación y de Justicia Municipal; y Tesorería.”

jueves, 7 de agosto de 2008

Acreditación y Certificación en la Universidad de Guadalajara


El concepto calidad no se entiende como un fin en sí mismo, tampoco es un proceso terminado, la calidad hay que entenderla como la búsqueda de un proceso continuo, nunca acabado y con la posibilidad de mejorar día con día. La calidad no es un estado terminado si no una búsqueda permanente de hacer mejora algo, ya sean productos o servicios. Cuando se habla de la calidad se piensa más allá del producto, el objetivo último es la satisfacción de aquellos que son señalados como los clientes.

La acreditación y certificación son técnicas que ayudan a verificar que se está avanzando en la misión que se ha planteado la institución correspondiente.

Cuando se ha alcanzado la etapa inicial de esta metodología existe el riesgo de caer en un triunfalismo engañoso y creer que el logro de una acreditación o certificación de un programa académico o de un proceso administrativo o de servicio automáticamente da como resultado la realización de los estándares de calidad que demanda la sociedad. Este puede ser el caso de algunos funcionaros de la Universidad de Guadalajara. Los comentarios de los mandos medios responsables de los programas académicos y/o procesos administrativos entre quienes lograron una acreditación a veces parece que han logrado una situación que los coloca en un escalón diferente o superior al de sus pares no acreditados. Consideran contar con un estándar de calidad nacional o internacional. El factor común de todos los comentarios es el triunfalismo. Se da por aceptado que la obtención de una acreditación o certificación coloca al organismo como uno de los mejores o en un club selecto donde sólo ingresan unos cuantos. Olvidan que la calidad es un esfuerzo sostenido y un proceso en donde se van alcanzando metas mejores.

Acreditación

Desde 1991 los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) realizan evaluación diagnóstica, pero no acreditan programas. Los organismos que cuentan con reconocimiento formal para la acreditación de programas académicos de educación superior son reconocidos por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, A. C. (COPAES), constituido a finales del año 2000. El proceso de evaluación es realizado por ambos organismos. Primero, se realiza una evaluación por parte de los CIEES, emitiendo un resultado que representa el nivel de consolidación que tiene el programa para su futura acreditación: 1) a corto plazo, 2) a mediano plazo y 3) a largo plazo.

Los criterios y lineamientos generales para la acreditación se encuentran establecidos por COPAES; se supone que la acreditación de un programa académico es el reconocimiento público que otorga un organismo acreditador, no gubernamental y reconocido formalmente por el COPAES, que cumple con determinados criterios, indicadores y parámetros de calidad en su estructura, organización, funcionamiento, insumos, procesos de enseñanza, servicios y en sus resultados. Significa también que el programa tiene pertinencia social. Obtener una acreditación no representa que el programa cumple con estándares de calidad, nacionales e internacionales. El proceso de acreditación no es un acto concluido en sí mismo. Indica que la institución y sus programas cuentan con los elementos suficientes que garantizan –en una primera etapa- las condiciones mínimas para emprender el proceso de mejora continua que avalan que las funciones se cumplen cada vez con mayores estándares de calidad.

Certificación ISO 9001: 20000

Las normas ISO surgen para unificar y fijar las normas de calidad que existían en el mundo. Uno de los efectos de la generalización de normas de calidad en el mundo, consiste en la existencia de variados enfoques nacionales para diversos productos.

Con el fin de unificar una serie de normas institucionales se creó la Internacional Standard Organización conocida como normas ISO.

Las normas ISO consisten en un estándar de sistemas de calidad de las organizaciones, aportando objetividad y precisión en pruebas documentales de la calidad de las organizaciones, aportando objetividad y precisión en pruebas documentales de la calidad y en acciones que se llevan a cabo.

La norma ISO 9001: 2000 establece los requisitos que debe tener un sistema de gestión de calidad de una organización.

Esta norma promueve procesos en la eficacia de un sistema de gestión de la calidad, para aumentar la satisfacción del cliente mediante el cumplimiento de sus requisitos.

Los clientes juegan un papel significativo para definir los requisitos como elementos de entrada. El seguimiento de la satisfacción del cliente busca establecer si la organización ha cumplido sus requisitos.

Las partes que integran el sistema de gestión de calidad son:

1. Sistema de administración de la calidad.

1. Requisitos de la documentación.

2. Responsabilidad de la dirección.

3. Administración de recursos.

4. Realización del Producto

5. Medición, análisis y mejora

El sistema de gestión se puede dividir en dos grandes momentos: 1) El establecimiento del sistema, el cual comprende la identificación, documentación y racionalización del proceso del sistema. 2) medición, análisis y mejora. La norma no impone un determinado modelo de organización, sino la organización es la que determina sus funciones y procesos que le conviene establecer. Por lo tanto, cualquier organización racionalmente integrada obtiene la certificación. Entonces, podemos considerar que la calidad se comienza a construir una vez certificado el proceso.

La prueba de fuego, se presenta cuando el organismo acreditador audita al programa académico para verificar si ha cumplido en tiempo y forma con las observaciones de la primera acreditación y si ha fortalecido los elementos mínimos sujetos a evaluación. A la Universidad de Guadalajara no le había tocado vivir esa experiencia; pues el proceso de evaluación de los programas académicos para su posible reacreditación comenzó apenas en el año 2007, por lo que aún no se cuenta con información suficiente para saber si tales programas han mejorado sus estándares de calidad.

En materia académica, da la impresión que al cumplir con la acreditación de los programas se obtiene una universidad de calidad. En cuanto a la certificación de procesos, nos encontramos con algo similar. Para el funcionamiento del sistema se debe tomar en cuenta: 1) la necesidad de que existan pruebas documentales de la calidad y de las acciones que se llevan a cabo y 2) la retroalimentación que hace el cliente de la satisfacción con los servicios y/o productos que se le están entregando.

¿Qué sucede en organizaciones verticales, centralizadas, burocráticas y donde la opinión del cliente generalmente no retroalimenta la mayoría de los procesos?

¿Cual es la satisfacción de los egresados? Es posible que su satisfacción tenga que ver con las expectativas de trabajo y su realidad laboral?

Cuando se analizan los procesos de acreditación es posible que algunos de los elementos evaluados carezcan de integración. Cuando el proceso de comprobación de lo evaluado se inicia se tiene la certeza de que el planteamiento metodológico solo toma en cuenta algunos aspectos y otros que inciden y son importantes no fueron abordados a profundidad por ejemplo: lo referente a “los resultados del impacto”, aspecto en el que hace falta profundizar abordando cuestiones tales como:

¿Qué opinan los empleadores de nuestros egresados?

¿Cómo consideran los alumnos los servicios que les presta la Universidad?

¿Qué correspondencia existe entre lo esperado por los alumnos y lo que le ofrecemos en materia de conocimientos?

Los temas que comúnmente se consideran en una evaluación son:

1. La definición y características del programa,

2. El personal académico,

3. Los alumnos,

4. El plan de estudios,

5.El proceso de enseñanza – aprendizaje,

6. La infraestructura,

7. La investigación y el desarrollo,

8. La extensión, difusión y vinculación

9. La administración del programa y

10. Los resultados del impacto.

A pesar de que la Universidad de Guadalajara cuenta con el 43% de la oferta educativa acreditada, no se puede considerar que dicha acreditación sea suficiente para considerar que los programas educativos sean de la calidad que exigen tanto los mercados laborales como los estándares nacionales e internacionales en materia educativa. Las acreditaciones se basan en el cumplimiento de requisitos que, según argumentan nuestras fuentes, no son fáciles de obtener en el sistema departamental que está sujeto al sistema de créditos. No sabemos si este razonamiento sea veraz o forma parte de un sistema que no goza de la misma experiencia que tenemos en la Universidad de Sonora.

La acreditación de los programas educativos está muy alejado del sentir y de los intereses de los académicos, y no es argumento suficiente afirmar que se trata de los tradicionales reacios al cambio, pues entre quienes sustentan posiciones divergentes se cuentan reconocidos académicos; ocurre simplemente que la administración optó desde hace tiempo por una política educativa que no fue consensada con ese sector esencial, incluso, hubo quienes nos informaron que se les aseguró que les anunciaron que la reforma se iba dar con ellos o sin ellos.

Si bien existe dedicación al trabajo y a los programas educativos, además de responsabilidad en las asignaturas que los docentes imparten, al lado de excepciones bien conocidas por nosotros, ese compromiso no está relacionado con las observaciones de los organismos acreditadores, sino que se relaciona más bien con las metas personales y con las condiciones laborales en que cada docente se encuentra; ese compromiso también tiene relación con las condiciones académicas y los servicios que la Universidad pone a su disposición.

La acreditación de los programas no es un fin sino el método para ser cada vez mejores. En los últimos años, los esfuerzos de diferentes instancias de la Universidad se han dirigido a lograr el reconocimiento de los sistemas de calidad instalados en algunas oficinas o procesos individuales que merecen el reconocimiento al esfuerzo por mejorar la calidad de los servicios ofrecidos. Un sistema de calidad no debe buscar como fin último la certificación, así como tampoco un programa educativo la acreditación. La certificación debe ser el reconocimiento externo a nivel internacional de un sistema de calidad instalado con éxito. Esto es, la certificación en la norma ISO 9001 versión 2000.

Con el fin de establecer un plan piloto, la Universidad de Guadalajara instaló el Comité General para la Calidad y, también, los Comités para la Calidad en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI) y en el Centro Universitario de los Altos (CUALTOS); allí se adelanta un proceso que permita mejorar la calidad de los servicios y los productos que estos Centros Universitarios ofrecen a la sociedad jalisciense.

Más allá de la acreditación

Carlos Cenobio Guzmán Sánchez y Juan Fernando Guerrero Herrera, basándose en sus experiencias de coordinadores de dos de los nueve programas de licenciatura que ofrece el Centro de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), elaboraron una propuesta que consiste en que el organismo acreditador proporcione referentes estadísticos de los diversos criterios que se evalúan en el proceso de acreditación, referentes comparativos con otras Instituciones de Educación Superior (IES) públicas y privadas, con la idea de que los mismos sirvan de base y contribuyan a la mejora continua del proceso educativo. Los autores, se plantean la siguiente pregunta: ¿qué es lo que sigue después de la acreditación?

Su propuesta se basa en cinco puntos donde proponen que los organismos evaluadores realicen entre otras actividades las siguientes:

1) Codificar la información de los cuestionarios obtenidos como resultado de las visitas de campo de las diversas instituciones acreditadas, donde se incluya la puntuación obtenida en cada criterio.

2) Clasificar y hacer grupos por región, por origen de presupuesto (público o privado), por número de alumno y profesores, etc. Para tratar de comparar resultados obtenidos por instituciones similares.

3) Entregar a la institución acreditada el resultado de las visitas de campo, además de la puntuación total obtenida, un comparativo de puntos por variable, categoría y criterio que obtuvieron las instituciones con carreras similares a la de referencia, guardando la confidencialidad de las instituciones.

4) Desarrollar un sistema estadístico que permita observar, a través de gráficas, el comparativo en forma de objetivo, incluyendo por ejemplo: la mediana, el promedio y la moda por cada criterio, categoría y variable, para que la institución pueda con facilidad identificar sus fortalezas y debilidades con referencias a otras ya acreditadas.

5) Que la institución acreditada pueda obtener del organismo acreditador un servicio adicional como especialista y asesor de calidad, con información y dirección sobre las estrategias y actividades que ya tienen resultados probados por otras instituciones. Esta información serviría para hacer mejores proyectos a futuro, o para destinar mejor su presupuesto y obtener mejores resultados.

Su propuesta busca presentar el panorama general que guardan las instituciones de educación superior, y alterna la situación particular del organismo evaluado con la situación que guardan otros organismos en el país: la observación de su propuesta representaría más trabajo para el organismo evaluador, pero los resultados permitirían a la institución evaluada establecer parámetros específicos y orientarse para establecer mejores políticas institucionales.

1. Rosario Muñoz, Víctor Manuel, Marum Espinoza, Elia, Vargas López Raul, Arroyo Alejandre, Jesús, Gonzalez Alvarez. Coordinadores. Acreditación y Certificación de la Educación Superior; Experiencias, Realidades y Retos para las IES. Universidad de Guadalajara. Primera Edición, México. 2006. pp.248-251 y pp.392-397.

2. Ibidem, pp.410—415.

miércoles 25 de junio de 2008

El concepto calidad no se entiende como un fin en sí mismo, tampoco es un proceso terminado, la calidad hay que entenderla como la búsqueda de un proceso continuo, nunca acabado y con la posibilidad de mejorar día con día. La calidad no es un estado terminado si no una búsqueda permanente de hacer mejora algo, ya sean productos o servicios. Cuando se habla de la calidad se piensa más allá del producto, el objetivo último es la satisfacción de aquellos que son señalados como los clientes.

La acreditación y certificación son técnicas que ayudan a verificar que se está avanzando en la misión que se ha planteado la institución correspondiente.

Cuando se ha alcanzado la etapa inicial de esta metodología existe el riesgo de caer en un triunfalismo engañoso y creer que el logro de una acreditación o certificación de un programa académico o de un proceso administrativo o de servicio automáticamente da como resultado la realización de los estándares de calidad que demanda la sociedad. Este puede ser el caso de algunos funcionaros de la Universidad de Guadalajara. Los comentarios de los mandos medios responsables de los programas académicos y/o procesos administrativos entre quienes lograron una acreditación a veces parece que han logrado una situación que los coloca en un escalón diferente o superior al de sus pares no acreditados. Consideran contar con un estándar de calidad nacional o internacional. El factor común de todos los comentarios es el triunfalismo. Se da por aceptado que la obtención de una acreditación o certificación coloca al organismo como uno de los mejores o en un club selecto donde sólo ingresan unos cuantos. Olvidan que la calidad es un esfuerzo sostenido y un proceso en donde se van alcanzando metas mejores.

Acreditación

Desde 1991 los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) realizan evaluación diagnóstica, pero no acreditan programas. Los organismos que cuentan con reconocimiento formal para la acreditación de programas académicos de educación superior son reconocidos por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, A. C. (COPAES), constituido a finales del año 2000. El proceso de evaluación es realizado por ambos organismos. Primero, se realiza una evaluación por parte de los CIEES, emitiendo un resultado que representa el nivel de consolidación que tiene el programa para su futura acreditación: 1) a corto plazo, 2) a mediano plazo y 3) a largo plazo.

Los criterios y lineamientos generales para la acreditación se encuentran establecidos por COPAES; se supone que la acreditación de un programa académico es el reconocimiento público que otorga un organismo acreditador, no gubernamental y reconocido formalmente por el COPAES, que cumple con determinados criterios, indicadores y parámetros de calidad en su estructura, organización, funcionamiento, insumos, procesos de enseñanza, servicios y en sus resultados. Significa también que el programa tiene pertinencia social. Obtener una acreditación no representa que el programa cumple con estándares de calidad, nacionales e internacionales. El proceso de acreditación no es un acto concluido en sí mismo. Indica que la institución y sus programas cuentan con los elementos suficientes que garantizan –en una primera etapa- las condiciones mínimas para emprender el proceso de mejora continua que avalan que las funciones se cumplen cada vez con mayores estándares de calidad.

Certificación ISO 9001: 20000

Las normas ISO surgen para unificar y fijar las normas de calidad que existían en el mundo. Uno de los efectos de la generalización de normas de calidad en el mundo, consiste en la existencia de variados enfoques nacionales para diversos productos.

Con el fin de unificar una serie de normas institucionales se creó la Internacional Standard Organización conocida como normas ISO.

Las normas ISO consisten en un estándar de sistemas de calidad de las organizaciones, aportando objetividad y precisión en pruebas documentales de la calidad de las organizaciones, aportando objetividad y precisión en pruebas documentales de la calidad y en acciones que se llevan a cabo.

La norma ISO 9001: 2000 establece los requisitos que debe tener un sistema de gestión de calidad de una organización.

Esta norma promueve procesos en la eficacia de un sistema de gestión de la calidad, para aumentar la satisfacción del cliente mediante el cumplimiento de sus requisitos.

Los clientes juegan un papel significativo para definir los requisitos como elementos de entrada. El seguimiento de la satisfacción del cliente busca establecer si la organización ha cumplido sus requisitos.

Las partes que integran el sistema de gestión de calidad son:

1. Sistema de administración de la calidad.

1. Requisitos de la documentación.

2. Responsabilidad de la dirección.

3. Administración de recursos.

4. Realización del Producto

5. Medición, análisis y mejora

El sistema de gestión se puede dividir en dos grandes momentos: 1) El establecimiento del sistema, el cual comprende la identificación, documentación y racionalización del proceso del sistema. 2) medición, análisis y mejora. La norma no impone un determinado modelo de organización, sino la organización es la que determina sus funciones y procesos que le conviene establecer. Por lo tanto, cualquier organización racionalmente integrada obtiene la certificación. Entonces, podemos considerar que la calidad se comienza a construir una vez certificado el proceso.

La prueba de fuego, se presenta cuando el organismo acreditador audita al programa académico para verificar si ha cumplido en tiempo y forma con las observaciones de la primera acreditación y si ha fortalecido los elementos mínimos sujetos a evaluación. A la Universidad de Guadalajara no le había tocado vivir esa experiencia; pues el proceso de evaluación de los programas académicos para su posible reacreditación comenzó apenas en el año 2007, por lo que aún no se cuenta con información suficiente para saber si tales programas han mejorado sus estándares de calidad.

En materia académica, da la impresión que al cumplir con la acreditación de los programas se obtiene una universidad de calidad. En cuanto a la certificación de procesos, nos encontramos con algo similar. Para el funcionamiento del sistema se debe tomar en cuenta: 1) la necesidad de que existan pruebas documentales de la calidad y de las acciones que se llevan a cabo y 2) la retroalimentación que hace el cliente de la satisfacción con los servicios y/o productos que se le están entregando.

¿Qué sucede en organizaciones verticales, centralizadas, burocráticas y donde la opinión del cliente generalmente no retroalimenta la mayoría de los procesos?

¿Cual es la satisfacción de los egresados? Es posible que su satisfacción tenga que ver con las expectativas de trabajo y su realidad laboral?

Cuando se analizan los procesos de acreditación es posible que algunos de los elementos evaluados carezcan de integración. Cuando el proceso de comprobación de lo evaluado se inicia se tiene la certeza de que el planteamiento metodológico solo toma en cuenta algunos aspectos y otros que inciden y son importantes no fueron abordados a profundidad por ejemplo: lo referente a “los resultados del impacto”, aspecto en el que hace falta profundizar abordando cuestiones tales como:

¿Qué opinan los empleadores de nuestros egresados?

¿Cómo consideran los alumnos los servicios que les presta la Universidad?

¿Qué correspondencia existe entre lo esperado por los alumnos y lo que le ofrecemos en materia de conocimientos?

Los temas que comúnmente se consideran en una evaluación son:

1. La definición y características del programa,

2. El personal académico,

3. Los alumnos,

4. El plan de estudios,

5.El proceso de enseñanza – aprendizaje,

6. La infraestructura,

7. La investigación y el desarrollo,

8. La extensión, difusión y vinculación

9. La administración del programa y

10. Los resultados del impacto.

A pesar de que la Universidad de Guadalajara cuenta con el 43% de la oferta educativa acreditada, no se puede considerar que dicha acreditación sea suficiente para considerar que los programas educativos sean de la calidad que exigen tanto los mercados laborales como los estándares nacionales e internacionales en materia educativa. Las acreditaciones se basan en el cumplimiento de requisitos que, según argumentan nuestras fuentes, no son fáciles de obtener en el sistema departamental que está sujeto al sistema de créditos. No sabemos si este razonamiento sea veraz o forma parte de un sistema que no goza de la misma experiencia que tenemos en la Universidad de Sonora.

La acreditación de los programas educativos está muy alejado del sentir y de los intereses de los académicos, y no es argumento suficiente afirmar que se trata de los tradicionales reacios al cambio, pues entre quienes sustentan posiciones divergentes se cuentan reconocidos académicos; ocurre simplemente que la administración optó desde hace tiempo por una política educativa que no fue consensada con ese sector esencial, incluso, hubo quienes nos informaron que se les aseguró que les anunciaron que la reforma se iba dar con ellos o sin ellos.

Si bien existe dedicación al trabajo y a los programas educativos, además de responsabilidad en las asignaturas que los docentes imparten, al lado de excepciones bien conocidas por nosotros, ese compromiso no está relacionado con las observaciones de los organismos acreditadores, sino que se relaciona más bien con las metas personales y con las condiciones laborales en que cada docente se encuentra; ese compromiso también tiene relación con las condiciones académicas y los servicios que la Universidad pone a su disposición.

La acreditación de los programas no es un fin sino el método para ser cada vez mejores. En los últimos años, los esfuerzos de diferentes instancias de la Universidad se han dirigido a lograr el reconocimiento de los sistemas de calidad instalados en algunas oficinas o procesos individuales que merecen el reconocimiento al esfuerzo por mejorar la calidad de los servicios ofrecidos. Un sistema de calidad no debe buscar como fin último la certificación, así como tampoco un programa educativo la acreditación. La certificación debe ser el reconocimiento externo a nivel internacional de un sistema de calidad instalado con éxito. Esto es, la certificación en la norma ISO 9001 versión 2000.

Con el fin de establecer un plan piloto, la Universidad de Guadalajara instaló el Comité General para la Calidad y, también, los Comités para la Calidad en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI) y en el Centro Universitario de los Altos (CUALTOS); allí se adelanta un proceso que permita mejorar la calidad de los servicios y los productos que estos Centros Universitarios ofrecen a la sociedad jalisciense.

Más allá de la acreditación

Carlos Cenobio Guzmán Sánchez y Juan Fernando Guerrero Herrera, basándose en sus experiencias de coordinadores de dos de los nueve programas de licenciatura que ofrece el Centro de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), elaboraron una propuesta que consiste en que el organismo acreditador proporcione referentes estadísticos de los diversos criterios que se evalúan en el proceso de acreditación, referentes comparativos con otras Instituciones de Educación Superior (IES) públicas y privadas, con la idea de que los mismos sirvan de base y contribuyan a la mejora continua del proceso educativo. Los autores, se plantean la siguiente pregunta: ¿qué es lo que sigue después de la acreditación?

Su propuesta se basa en cinco puntos donde proponen que los organismos evaluadores realicen entre otras actividades las siguientes:

1) Codificar la información de los cuestionarios obtenidos como resultado de las visitas de campo de las diversas instituciones acreditadas, donde se incluya la puntuación obtenida en cada criterio.

2) Clasificar y hacer grupos por región, por origen de presupuesto (público o privado), por número de alumno y profesores, etc. Para tratar de comparar resultados obtenidos por instituciones similares.

3) Entregar a la institución acreditada el resultado de las visitas de campo, además de la puntuación total obtenida, un comparativo de puntos por variable, categoría y criterio que obtuvieron las instituciones con carreras similares a la de referencia, guardando la confidencialidad de las instituciones.

4) Desarrollar un sistema estadístico que permita observar, a través de gráficas, el comparativo en forma de objetivo, incluyendo por ejemplo: la mediana, el promedio y la moda por cada criterio, categoría y variable, para que la institución pueda con facilidad identificar sus fortalezas y debilidades con referencias a otras ya acreditadas.

5) Que la institución acreditada pueda obtener del organismo acreditador un servicio adicional como especialista y asesor de calidad, con información y dirección sobre las estrategias y actividades que ya tienen resultados probados por otras instituciones. Esta información serviría para hacer mejores proyectos a futuro, o para destinar mejor su presupuesto y obtener mejores resultados.

Su propuesta busca presentar el panorama general que guardan las instituciones de educación superior, y alterna la situación particular del organismo evaluado con la situación que guardan otros organismos en el país: la observación de su propuesta representaría más trabajo para el organismo evaluador, pero los resultados permitirían a la institución evaluada establecer parámetros específicos y orientarse para establecer mejores políticas institucionales.

1. Rosario Muñoz, Víctor Manuel, Marum Espinoza, Elia, Vargas López Raul, Arroyo Alejandre, Jesús, Gonzalez Alvarez. Coordinadores. Acreditación y Certificación de la Educación Superior; Experiencias, Realidades y Retos para las IES. Universidad de Guadalajara. Primera Edición, México. 2006. pp.248-251 y pp.392-397.

2. Ibidem, pp.410—415.